La Dra. Helen Toxopeusestudió Economía Internacional y Empresariales en la Universidad de Groninga. Posteriormente, trabajó en ABN AMRO. Obtuvo su doctorado sobre «Financiación de la innovación sostenible» en la Universidad Erasmus de Róterdam. En la Escuela de Economía de Utrecht, forma parte del grupo de investigación «Estrategia, Organización y Emprendimiento» en calidad de profesora asociada. Además, es miembro del consejo de administración del Sustainable Finance Lab, un think tank neerlandés dedicado a promover un sector financiero sostenible y vinculado a la Universidad de Utrecht.

En 2050, el 70 % de la población mundial vivirá en ciudades. Las ciudades se vuelven cada vez más densas y los riesgos climáticos —calor, inundaciones y fenómenos meteorológicos extremos— van en aumento. «La urgencia de hacer algo ahora por las generaciones futuras es enorme», afirma Toxopeus. Está demostrado que la naturaleza urbana ayuda a paliar el estrés térmico y la escasez de agua. Mejora la biodiversidad, la salud, el bienestar, la habitabilidad y la cohesión social. La naturaleza en la ciudad puede suponer un mundo de diferencia para los residentes. Especialmente en barrios densamente urbanizados, donde las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático se dejan sentir con especial dureza. La naturaleza en la ciudad sí que cuesta mucho dinero, pero también aporta mucho a los residentes.
«La urgencia de hacer algo ahora por las generaciones futuras es enorme».
En este contexto, a menudo se mencionan los tejados verdes como ejemplo. Estos no solo proporcionan un entorno más fresco, sino que la protección natural frente a la radiación ultravioleta también se traduce en menos daños. De este modo, los tejados verdes duran mucho más que los de betún, como ya saben las aseguradoras. «Pero se puede ir más allá: por ejemplo, ajardinando las calles. Queda bonito y, por supuesto, eso también es una buena razón para hacerlo. Pero también se observa que pasar de dos carriles a uno solo, reducir el número de plazas de aparcamiento y plantar más vegetación hace que la ecologización proporcione más frescor, atraiga a los insectos y retenga el agua. Con ello, se consigue un efecto de reducción de riesgos. Además, da lugar a una movilidad sostenible, ya que la gente va en bicicleta o a pie. De este modo, también puede mejorar la salud».
Colaboración multidisciplinar
«Uno de los puntos clave de mi investigación es cómo se puede conseguir que múltiples partes se muestren dispuestas a contribuir a su financiación. Estas pueden ser los ciudadanos, pero también los ayuntamientos, las compañías de seguros, las empresas y los fondos». Mediante una investigación cualitativa —a través de reuniones frecuentes con instituciones y entrevistas con personas que se dedican a buscar soluciones de todo tipo—, Toxopeus traza un mapa de los avances posibles a nivel mundial, tanto en la UE como en los Países Bajos. Y lo hace también en sentido literal, ya que en un proyecto anterior, ella y sus colegas analizaron mil casos de naturaleza urbana, principalmente en Europa, extraídos del Atlas de la Naturaleza Urbana, con el fin de averiguar quién financiaba esa naturaleza.
«La financiación de las iniciativas ecológicas, su organización y también la investigación al respecto requieren una colaboración multidisciplinar. Colaboramos, entre otros, con Copernicus (el instituto de sostenibilidad de la Universidad de Utrecht) y otras cinco universidades europeas. Participo en HORIZON, un proyecto que aborda, entre otras cosas, la cofinanciación de la naturaleza en la ciudad y sus alrededores. Actualmente estoy elaborando una nota de políticas de la ONU sobre la financiación de los árboles en la ciudad. La idea es que esta nota sirva luego como aportación al informe del IPCC sobre las ciudades, en el que se está trabajando en estos momentos. Además, participé durante tres años en el City Deal sobre el espacio público en los Países Bajos, y he escrito un blog sobre el clima para el NRC en el que defiendo la idea de que la naturaleza aporta todo tipo de beneficios, y no solo supone costes. También formo parte de la red GIOS (Groen In en Om de Stad, «Verde en la ciudad y sus alrededores»): un equipo dedicado a la naturaleza urbana, integrado en tres ministerios diferentes. Allí aporté mis conocimientos sobre la financiación de soluciones basadas en la naturaleza para un documento destinado a la Cámara de Representantes neerlandesa. En realidad, lo que se busca es completar el rompecabezas en el que las partes que se benefician de ello también contribuyan a sufragarlo. Esa es, al mismo tiempo, la parte difícil: no se trata de un bien totalmente privado ni totalmente público».
«La economía, la naturaleza, la riqueza y el bienestar están interrelacionados entre sí de muy diversas maneras».
Ecológico y justo
Otro aspecto que preocupa a Toxopeus es la cuestión de la justicia. Debido al trabajo de sus padres, creció en varios países. En Tailandia e Indonesia, entre otros, contempló hermosos parajes naturales, lo que le inculcó el amor por la naturaleza. Pero desde muy pequeña también se enfrentó a la pobreza en esos lugares. En particular, fue testigo de la desigual distribución de la riqueza. «Yo vivía en una casa normal, mientras veía a otros niños de mi edad que dormían en cajas de cartón debajo del puente. Con seis años, no lo entendía y me preguntaba si eso también se podría hacer de otra manera. La economía, la naturaleza, la riqueza y el bienestar están interrelacionados de muchas formas diferentes. Sigo queriendo saber cómo funciona eso exactamente y en qué aspectos se puede mejorar».
En su trabajo, se guía por esa misma curiosidad y sentido de la justicia, e investiga las posibilidades de un crecimiento económico sostenible. «Al invertir en la naturaleza —la base de la que obtenemos todo—, también se invierte en la capacidad de la economía. ¿Cuáles son los efectos positivos de tener más zonas verdes en la ciudad? Si se hacen más verdes las calles densamente urbanizadas, los edificios que hay en ellas aumentan de valor. Los propietarios inmobiliarios también obtienen una plusvalía gracias a una calle ajardinada por el gobierno, pero ¿cómo se consigue que contribuyan a sufragar los costes? Una inversión de este tipo no se refleja tan fácilmente en el flujo de caja, como ocurre con los paneles solares. En realidad, hay tres razones para invertir en ello. Al reducir el riesgo de problemas climáticos (reducción del riesgo), a largo plazo se puede seguir construyendo de forma rentable en un lugar de riesgo. También con la densificación (construir dentro de la ciudad), se puede aumentar el valor inmobiliario incorporando elementos naturales. Y en la compensación urbana (el traslado de edificios), suele tratarse de normas impuestas desde arriba que garantizan que, si se construye algo en un lugar de la ciudad, hay que compensarlo en otro sitio. Los tres son métodos que permiten seguir construyendo de forma ecológica y, al mismo tiempo, rentable».
«Si un lugar así se vuelve más bonito y agradable para vivir, es habitual que suban los alquileres».
Pero, ¿cómo se garantiza que, al mismo tiempo, no se pierda de vista a las personas que viven allí? Si un lugar así se vuelve más bonito y agradable para vivir, es habitual que suban los alquileres. «Eso, sobre todo para los colectivos vulnerables, no es una evolución positiva, ya que esas personas ya no pueden seguir viviendo allí. Se trata de una interacción enormemente compleja para la que yo tampoco tengo aún todas las soluciones. Pero sí que llamo la atención sobre este tema. Y espero poder seguir investigándolo durante mucho tiempo».
«Se trata de una interacción enormemente compleja para la que yo tampoco tengo todavía todas las soluciones».
Un premio que da alegría
Helen Toxopeus fuenominada al Premio Agnites Vrolik y ganó el premiodel Fondo de la Universidad de Utrecht. La nominación no solo le alegra el día, sino que realmente le conmueve. Además, la nominación subraya la importancia de lo verde y la naturaleza en un entorno cada vez más urbanizado. Que se valore su excepcional contribución a la sociedad es una agradable confirmación de toda la energía que dedica a su investigación. Con los fondos de investigación del Premio Vrolik, podría llevar a cabo diversas iniciativas. «Uno de los planes es reunir a todos los actores neerlandeses en una conferencia nacional para compartir todos estos conocimientos. También me gustaría estudiar, junto con las entidades hipotecarias, qué organismos públicos y privados podrían participar en la ecologización de los jardines privados, que actualmente suelen estar muy artificiales. Por último, me gustaría participar con un taller, preferiblemente con WWF, en la conferencia sobre biodiversidad que se celebrará este otoño en Armenia».

Fuente original de esta entrada web: https://www.uu.nl/en/bite-of-science/profitably-greening-up-in-the-city